Cosas para hacer en Lisboa

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

Muchos pasan por Europa y se la pierden. Es cierto que la competencia es fuerte y que las opciones son demasiadas: las chicas populares —París, Roma, Praga, Barcelona, Berlín, por ejemplo—están trepadas al podio y son expertas en el arte de seducir viajeros. Además un viaje a Europa propone, de manera implícita, el movimiento: uno va al viejo continente para hacer una ruta, para unir ciudades por aire o tierra, para saltar de capital en capital o para perderse entre pueblitos. Eso puede explicar por qué tantos se olvidan de la capital portuguesa: quizá la desestiman por verla tan en camino a ningún lado. Lisboa está en el extremo oeste del continente, pegada al océano Atlántico, y es una de las pocas capitales europeas ubicada de cara al mar. Muchos se la pierden y ni se enteran de lo que se perdieron. Y es una pena.

Lisboa

Portugal se merece un viaje aparte (cada país del mundo, en realidad, se merece un viaje aparte). A mí siempre me llamó la atención, sobre todo porque durante años me la pasé viajando por ex colonias portuguesas —Brasil, Macau, Colonia del Sacramento, El-Jadida—y conociendo, a la vez, a Portugal de manera indirecta. Cuando por fin viajé a Lisboa era otoño: el número veintiséis en mi vida y el número tres mil en la vida de la capital portuguesa. Llegué con una listita de cosas para hacer (armada con ayuda de una amiga portuguesa) y con la sensación de que la ciudad me enamoraría desde el principio. Esa lista incluía cosas como tomar el tranvía 28, comer pastel de nata, caminar por los barrios árabes, comprar libros de Saramago, leer a PessoaY si bien sé que cada cual conoce los lugares a su manera, creo que Lisboa invita a hacer ciertas cosas. Así que esta es la lista que me hago a mí misma, hoy, para ir tachando el día que vuelva a visitarla.

Cosas para hacer en Lisboa:

– Nombrarla. Sentir la musicalidad portuguesa de su nombre, comprender cuánta historia puede encerrar una sola palabra. Lisboa, fundada en el siglo 12 a.C., es una de las ciudades más antiguas de Europa occidental y del mundo. Su nombre fue mutando de un período histórico a otro, y a lo largo de los siglos se refirieron a ella como Ulyssippo (en latín), Olissipo (en griego), Felicitas Julia (durante el Imperio Romano), Ulishbona (tras las Invasiones Bárbaras), al-ʾIšbūnah (en árabe) y, por fin, Lisboa, una palabra que parece encerrar promesas de romance, felicidad y melancolía.

– Caminarla. Lisboa, construida sobre siete colinas, es una ciudad que parece existir solo para ser caminada. Sí, hay metro, hay tranvías, hay muchas maneras de moverse por ella, pero ninguna como hacerlo a pie. Está repleta de subidas y bajadas, de recovecos, de miradores, de detalles, de ventanas abiertas, de gatos en los balcones, de mosaicos, de cafecitos, de arte callejero. Es ideal para desacelerar los pensamientos y poner en práctica las bondades del slow travel.

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– Perderse. ¿Dije caminarla? Más bien quise decir perder el rumbo por completo, regalarle el mapa a alguien y dejarse llevar por las sensaciones, elegir las callecitas según la intuición, ir por ahíen vez de por alláporque algo te lo dice. Alfama, el distrito más antiguo de la ciudad, es ideal para esto: tiene arquitectura medieval, influencia árabe, cafecitos, miradores y clubs de fado encerrados entre sus callecitas laberínticas.

– Espiar a los artistas callejeros. Lisboa es un atelier a gran escala: pintoresca en su desorden y con artistas trabajando por todas partes. Los lugares preferidos de los pintores suelen ser los miradores, desde donde pueden retratar las vistas de la ciudad; las estatuas vivientes y los dibujantes están en Baixa; los muralistas y graffiteros por todas partes. Por eso, hay que tener el ojo atento: las paredes están llenas de colores y mensajes.   

– Mirar por la ventana del tranvía 28. Los tranvías de Lisboa fueron construidos entre 1936 y 1947 y funcionaron hasta fines de los 80. La 28 es una de las tres lineas tradicionales que aún circulan por la ciudad. No hay que subirse pensando en el punto de llegada sino en el recorrido: el 28 empieza en Graça, sigue por Alfama y Baixa, luego Chiado y Barrio Alto, es decir que va por toda la zona antigua de la ciudad. ¿Quéhacer una vez arriba? Asegurarse un hueco para mirar por la ventana durante media hora.

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– Comer un pastel de nata en Belém. El distrito de Belém reúne varios atractivos que vale la pena visitar, entre ellos la Torre de Belém, el Centro Cultural Belém y varios museos. Pero lo más importante que hay que hacer en esa zona es probar los pastéis de nata: estos pastelitos de huevo son tradicionales de Portugal, se producen en cualquier pastelaria de la zonay siempre están recién salidos del horno. Una delicia que no hay que dejar pasar.

– Mirar el mar desde arriba. Lisboa es la ciudad de los miradores, de los techos rojos y del mar visto a lo lejos. Las subidas a pie son cansadoras pero siempre tienen su recompensa: una vista distinta de la ciudad (de esas que nunca aburren). El punto más conocido (y concurrido) es el Castillo de San Jorge, pero basta con caminar cuesta arriba para encontrarse con otros recovecos desde los que mirar al mar y suspirar.

– Salir de fiesta. A medida que oscurece, Lisboa se despierta. Los faroles se prenden, la gente se reúne al aire libre y en los puestos del Bairro Altoempiezan a circular las caipirinhas y la ginjinha. Las callecitas y los bares se llenan de gente hasta las 2 o 3 de la mañana y después la movida sigue en los boliches. Pero los festejos no son sólo nocturnos: Lisboa también tiene festivales de comida, de música, de cine y hasta de caféa lo largo del año.

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– Volver a lo analógico. Una de las mejores experiencias que tuve en Lisboa surgiópor la recomendación de una chica portuguesa: ella me contóque la tienda Lomo prestaba sus cámaras de fotos (a cambio de una seña y sin rollo) a quien quisiera usarlas. Asífue como terminéretratando los rincones de la ciudad a través de una Diana mini y como volvía entrar en contacto con la fotografía analógica (y a tener una mirada analógica de la realidad).

– Sentarse en un caféa leer. Mis caminatas por cualquier ciudad siempre tienen un momento que me encanta: cuando me siento en un barcito a tomar un caféy a escribir mis impresiones del día o leer algún libro que lleve encima. En Lisboa hay un cafémás encantador que el otro, asíque a cuál entrar depende de cada uno. ¿Lecturas recomendadas durante una caminata por Lisboa? Los libros de Saramago y la poesía de Fernando Pessoa.

– Sentir la saudade. Dicen que es un bien que se padece y un mal que se disfruta: la saudade es ese sentimiento de extrañamiento y melancolía que ocurre cuando uno se separa de alguien o algo amado y siente la necesidad de volver a reencontrarse. Puede que hablar de saudade ya sea un cliché, pero seráimposible no sentirla después de conocer Lisboa. Yo la nombré, la caminé, me perdíen ella, la subíy la bajé, probésu comida, me sentéen sus cafés, me reencontrécon lo analógico, me desaceleré, y aún asíno veo la hora de volver a repetirlas. Supe que extrañaría Lisboa desde el día que la conocí.

  Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó «Días de viaje» su primer libro de relatos.

14 comments

  1. ANIKO TE FELICITO POR TU COMENTARIO SOBRE PORTUGAL ..COINCIDO CON VOS
    EN QUE LA GENTE A LISBOA SE LA PIERDE .- !!!!
    COMO BUENA HIJA DE PORTUGUESES , TE AGRADEZCO LA PUBLICACION YA QUE
    NOS TIENEN BASTANTE OLVIDADOS COMO PAIS Y ES ESPECTACULAR !!!

  2. Excelente post! siempre digo lo mismo de Lisboa, y algún día espero volver…nadie la tiene en cuenta y como decís muchos se la pierden, llegué de casualidad, estuve sólo tres días y me hubiera quedado un mes, se la recomiendo siempre cuando me hablan de Europa..pero nadie me escucha! más barata, buen clima, gente muy pero muy amable..!

    1. Así es Analia, Lisboa es un destino lindisimo y que pocos toman en cuenta para visitar. Esperamos que puedas volver, cuenta con nosotros para cualquier consulta. Saludos

    1. Susana, es así. En este blog seguiremos compartiendo experiencias de viaje para ayudar a tomar decisiones a la hora de elegir destinos para viajar. Saludos

  3. Lisboa es una ciudad mágica. Cuando la caminás entendés su gente tímida, retraíada pero cordial, senclla y educada. Su música representativa. El fado lisboeta está tocado con guitarra portuguesa, española y cantado generalmente por mujeres; es nostalgioso…. por momentos se parece a nuestra milonga y tango.
    Recorriendo sus barrios , subiendo y bajando , usando los tranvías o ascensores . Viéndola desde abajo como muestra la foto o desde arriba, desde el San Jorge y bajando por la Alfama , encontré varias veces a mi abuela Isabel María por sus callecitas angostas, quien creo realmente corporizada en mujeres de esa ciudad . Para mí cada paso fue emotivo y muchas veces corrián lágrimas de repente por mis mejillas sin saber por qué. Lisboa ha sido inolvidable!!!!!.

  4. Buen día!
    Soy de Argentina y estoy planeando un viaje a Portugal y entre otras ciudades me interesaría ir a Monsanto, pero me encuentro con que es muy dificil llegar no siendo en auto, cosa que no tengo en mis planes.
    Cual es la mejor manera de hacerlo? Desde qué ciudad y por cual medio?
    Gracias por los comentarios que puedan aportarme.
    Saludos,

    1. Buenos días Rosa, cómo estás? Ya en tu correo está el corre con la respuesta de uno de nuestros asesores, cualquier duda respondele al mismo correo, de igual forma estamos a la orden por esta vía. Saludos

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