Juegos de Praga

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

Llegué a Praga en medio de un sueño. Quizá fue culpa del avión que me sacó de una realidad (el otoño de Buenos Aires) y me depositó en otra (la primavera de Praga) en veinte horas. Volar de un lugar a otro debe ser lo más parecido a tele transportarse: si bien no es inmediato, el cambio de paisaje es mucho más rápido que si se viaja por tierra. Quizá fue culpa de mis pocas horas de sueño: Praga al mediodía sin haber dormido nada la noche anterior, lo que hizo que a mi cabeza le cueste un poco más procesar todo lo que estaba pasando. Quizá fue culpa de Praga misma, que tiene un centro histórico tan de cuento que hace que uno se pregunte si es real o si es parte de una fantasía de algún escritor o artista.

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Siempre digo que los viajes se parecen mucho a los sueños, pero últimamente siento objetivos que se te irán presentando de a uno. Algunas cosas a tener en cuenta: está permitido ir a pie, en segway, en bicicleta, en barco y en tranvía, no está permitido ir en auto (porque no te deja centrar toda tu atención en los detalles); por cada lugar que visites podrás avanzar un casillero, cada vez que te pase algo inesperado podrás avanzar tres, si te sentís eufórico podés avanzar cinco. En este juego no hay ganadores ni perdedores, tampoco existe una estrategia determinada. Cantidad de jugadores: que también hay algo muy lúdico en eso de llegar a un lugar nuevo y salir a conocerlo. Si las ciudades fuesen juegos de mesa y viniesen con instrucciones, las de Praga serían algo así (o no): Bienvenido/a a Praga, capital de la República Checa, país de Europa Central. El objetivo de este juego es que hagas tu recorrido personal por esta ciudad de más de diez siglos y te sumerjas en su ambiente artístico y romántico. Para eso vas a tener que salir a recorrerla durante varios días y cumplir indefinido. Tiempo de la partida: indefinido. Para empezar tirá los dados y sacá una tarjeta.

La primera tarjeta que me salió fue la del segway: Date una vuelta por la ciudad en un vehículo de dos ruedas a tu elección. Nunca me había subido a uno de esos aparatos y al principio pensé que iba a irme directo al río (el segway es una especie de monopatín a motor que se maneja con el peso del cuerpo: si te inclinás hacia adelante avanza, si te tirás hacia atrás frena y retrocede, para doblar tenés que mover el torso hacia la derecha o la izquierda), pero hacer un primer recorrido por el tablero de Praga en ese medio de transporte fue perfecto: tuve un pantallazo de lo que me esperaba y pude hacerme una idea global del centro histórico y decidir a qué quería dedicarle más tiempo. Confieso que después de estar tres horas rodando por el empedrado sin esfuerzo casi que no quise volver a caminar nunca más.

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La segunda tarjeta que saqué decía: Buscá esculturas raras. ¿Qué será raro en términos checos?, me pregunté mientras caminaba sin una dirección en particular. ¿Quizá un animal con dos cabezas? ¿O una planta con flores de caracol? ¿O una mujer con…? No tuve tiempo de seguir pensando opciones: me choqué con dos señores de metal que hacían pis sobre una fuente con la forma de la República Checa y escribían mensajes en el agua. Un poco más allá me encontré con dos bebés gigantes gateando desnudos y con más de esos bebés trepando las columnas de la torre de televisión. Supongo que serán esas…Sí, y el responsable es David Černý, un artista local reconocido por sus esculturas surrealistas, críticas y muchas veces controvertidas.
Volví a tirar los dados imaginarios y la tercera tarjeta me indicó: Buscá a los músicos callejeros y sentate a escucharlos. No fue difícil, Praga está repleta de melodías y canciones. Encontré a un trío con dos violines y un contrabajo, más adelante apareció un grupo de italianos con acordeones y panderetas, en uno de los puentes un hombre con una gaita, en la plaza central un grupo de percusión. Y para coronar, frente a una tienda de ropa, un multi-instrumentista tocando la guitarra, la harmónica, un pianito y una batería a la vez. Uno puede pasarse las horas en Praga solamente escuchando música callejera (o yendo de bar en bar para ver bandas en vivo).

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Siguiente objetivo: Despertate bien temprano y caminá por el puente Carlos para disfrutarlo vacío. En este fallé así que compartí mis caminatas por el puente más famoso de Praga (y por varios de los otros cientos de puentes que están sobre el Moldava) con los miles de turistas que pasean por la ciudad todos los días. La capital checha es considerada la París del Este y es una de las ciudades más visitadas de Europa. Sobre el puente trabajan músicos, pintores y más artistas callejeros. La leyenda checa dice que los numerólogos del rey eligieron un número capicúa para empezar la construcción del puente (135797531) ya que Carlos IV, rey de Bohemia y emperador romano, creía que ese número le daría más fuerza. Así que el 9 de julio de 1357 a las 5.31 de la mañana, el Rey puso la primera piedra del puente que hoy lleva su nombre.
Mi recorrido lúdico siguió con la siguiente instrucción: Mirá desde otro ángulo. Ahí me di cuenta de que algunas tarjetas eran sugerencias que podía interpretar como quisiera, así que decidí conocer más de Praga desde dos lugares: el río y las alturas. Navegué el Moldava, el río que atraviesa la ciudad y gran parte del país, el río que fue testigo de todo lo que vivió Praga durante sus siglos de vida, el río que varias veces se desbordó y cubrió las calles y casas de la ciudad. Después subí caminando a varias cimas: Praga tiene muchos miradores naturales desde donde admirarla (esta ciudad es una mujer bastante coqueta).

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La siguiente tarjeta me daba dos opciones: A) Encontrá el amor o B) Subite a al tranvía y bajá en un lugar que no sepas cuál es. El amor apareció solo y todo el tiempo: los candados enganchados en las barandas de los puentes (cuántas promesas que guarda Praga), las parejas casándose en las iglesias y besándose en las plazas, el muro dedicado a John Lennon con sus escritos de paz y coexistencia (“Solo el amor puede salvarnos”, puso alguien). La opción B la hice una tarde sin mapa ni itnerario: me bajé del tranvía en un barrio fuera del centro y si bien no vi las construcciones arquitectónicas del Staré město (la ciudad vieja) ni las callecitas de Malá strana descubrí otra cara de la ciudad, la que casi no tiene turistas y aún así exuda arte por las paredes.
La última tarjeta (o la que yo elegí para dar por terminado el juego) tenía una pregunta: ¿Qué hora es? Así que salí en busca de un reloj y terminé a los pies de uno de los más famosos del mundo. El Pražský orloj es un reloj astronómico medieval instalado en 1410: es el tercero más antiguo del mundo y el más antiguo aún en funcionamiento. Repite, hace más de seiscientos años, el mismo ritual veinticuatro veces al día: cada hora en punto se abre una ventanita de la torre, salen los doce apóstoles en miniatura y saludan, la estatua de la vanidad se mira al espejo, la codicia sostiene una bolsa de plata y la muerte da una campanada. Durante unos segundos el tablero queda en silencio, después todos los jugadores aplauden y cada cual retoma su recorrido.

  Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó «Días de viaje» su primer libro de relatos.

7 comments

  1. Praga me encantó, es una ciudad de ensueño, en la cual se mezcla mucho la fantasía con la realidad.

    Muy llena de jóvenes sonriendo y vuelvo a decir una ciudad para disfrutarla a pleno totalmente, volvería a verla nuevamente

  2. mi pareja y yo pasamos unos días inolvidables allí. Me parece una de las ciudades más bonitas que he visitado. En el hotel coincidimos con otra pareja española y decidimos hacer algo diferente fuera de Praga; fuimos a ver como se hace el cristal de Bohemia y a comprar souvenirs obligatorios para la familia 😉 os paso el link por si os interesa! Gracias por el blog…es maravilloso!

    1. Antonio, gracias por tomarte el tiempo de compartir tu experiencia con nosotros, ayuda a enriquecer nuestro blog y así los demás usuarios también pueden ver opciones para sus próximos viaje. Seguimos conectados por esta vía, saludos!!!!

  3. La verdad que Praga sigue siendo una ciudad mágica, es de las pocas ciudades en Europa que conserva la esencia de una ciudad pequeña encantadora sin explotar todo el centro de actividades turísticas. He estado 2 veces y este invierno voy a verla para navidad (POR FIN). Dicen que tienen los mejores mercadillos navideños de Europa…

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