Rincones de Portugal

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

Si hoy me preguntan a qué país volvería mañana mismo, les diría Portugal. ¿Por qué? Porque Portugal, más que un lugar, es un estado de ánimo. De mis días en aquel país me quedan sensaciones: las caminatas por ciudades antiguas y silenciosas, los sabores de los platos de comida —tan distintos a los de su país vecino—, esos pueblitos repletos de otoño —como para guardar en una cajita—, el mar que casi siempre aparecía a lo lejos, los mosaicos de las casas a la vista. Portugal es un país de rincones, de paisajes fotogénicos y de detalles chiquitos, es un lugar donde uno puede respirar profundo, relajar la mente y practicar el arte de caminar.

Crucé al país en bus desde Madrid y llegué a Aveiro, mi primera parada, de noche. Unos minutos después ya estaba caminando con Sofía, la portuguesa que me recibióen su casa, por las calles amarillas de la ciudad. ¿Amarillas? Teñidas de amarillo por la luz de los faroles, digamos; todo pintado de ese tono: el empedrado, los toldos, los balcones, las paredes, incluso la comida. Ay, la comida portuguesa…Además de dedicarnos a charlar, con Sofía nos dedicamos a comer: me llevó a una fonda —con el mismo ambiente que sentiría en todo Portugal: familiar, amigable, tranquilo—a probar algunos platos típicos de su país. Así que compartimos mesa con los platos de petinga frita (sardinas fritas), pataniscas de bacalhau (croquetas) y mexilhoes (mejillones).

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El día siguiente, de día, pude ver por qué a esta ciudad le dicen “la Venecia de Portugal”. Aveiro estárodeada de canales y en los canales circulan góndolas, pero ahíterminan las similitudes: la ciudad portuguesa tiene rasgos tan propios que no le hacen falta las comparaciones. Las góndolas se llaman moliceiros y son mucho más picantes que las venecianas: en vez de tener un gondoliere que rema y canta serenatas de amor, los barcos de Aveiro tienen dibujos de situaciones cotidianas que mezclan lo erótico con el doble sentido (como el de una mujer, por ejemplo, que estásosteniendo un martillo para poner un clavo en la pared y un hombre le pregunta si quiere dar uma martelada). Las ilustraciones son tomadas con humor y forman parte del folclore colorido del lugar. Alrededor de los canales hay casas bajas, ropa colgada al sol y gatos que espían desde las ventanas.

En medio de mi paso por Aveiro, Sofía me propuso ir a pasar el día a Coimbra, la ciudad universitaria más antigua del país. Llovía y, al contrario de lo que esperaba, las calles estaban vacías pero las paredes estaban repletas. Tal vez la ecuación sea bastante obvia, pero en todas las ciudades estudiantiles que visitéabunda el arte callejero. Las palabras estampadas en las paredes son como un termómetro social, como un periódico local e independiente diseminado por todos los rincones que permite ver cuáles son los sueños, preocupaciones, reclamos, enojos e ideales de los habitantes. En Coimbra, en el 2012, se leía: greve geral 14/11 basta! (huelga general), Quién dijo que todo está perdido / yo he venido a ofrecerles mi corazón, Sinto a tua falta, Aquí vivimos / aquí sorrimos / aquí perduraremos, Compro logo existo, No matter how dark is the night / the sun is sure to come, Never trust a hippie, Imagine all the people living for today.

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Coimbra, además, estaba a puro otoño, repleta de charcos y hojas tricolores flotando en los reflejos. Esta ciudad de callecitas, patios, escaleras y arcos vio nacer a seis reyes portugueses, fue sede de la primera universidad de Portugal y fue capital de la nación durante la Edad Media. Y tan silenciosa y tranquila como la vi, me sorprendióenterarme de que en Coimbra hay dos festejos anuales bastante ruidosos: la Festa das Latas (o festival de las latas, que se realiza al comienzo del año académico y consiste en golpear latas y “bautizar”a los estudiantes nuevos) y la Queima das Fitas (o la quema de las cintas, una de las fiestas universitarias más grandes de Europa, de ocho días de duración). Si bien ambos son festejos estudiantiles, toda la comunidad puede participar.

La tercera parada del viaje (más alláde Lisboa, tan mágica y atrapante) fue Nazaré, un pueblito blanco de techos rojos frente al mar. Lleguéal atardecer y salía caminar por la rambla, tentada por el olor de los frutos secos que un grupo de mujeres cocinaba al lado de su carrito. Ellas, al igual que muchas de las mujeres de la región, estaban vestidas con sus polleras, abrigos y sombreros tradicionales. Y así como a ellas las vi sentadas en las veredas, vendiendo comida, descansando o conversando, a los hombres los encontré reunidos en los cafés, hablando o mirando el mar a través de la ventana.

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Nazaréestádividida en tres: Praia (la zona al lado del mar), Sítio (una aldea en la cima del acantilado) y Pederneira (otra aldea en un monte). Subía Sítio y, además de caminar por sus callecitas empedradas, me quedémirando el resto de la ciudad desde arriba. La costa me pareciómuy extensa y el mar, aquel día, casi no se movía. El mar de Nazaré, me enterédespués, es famoso por sus olas y es uno de los surf spots más conocidos del mundo. En el 2011, Garrett McNamara, hawaiano, surfeóuna ola de 23,8 metros y rompióun récord. En octubre de 2013, Carlos Bule surfeóuna ola que se cree fue la más grande jamás surfeada. Ambas fueron en Nazaré.

Portugal parece (y es) un lugar muy tranquilo, pero esconde un montón de sorpresas.

  Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó «Días de viaje» su primer libro de relatos.

6 comments

  1. Me encanto que compartieras tu esperiencia en Portugal pues es uno de los destinos que me quedo pendiente en mi viaje a Europa y tuve una sensación muy similar en Mykonos, Grecia. çahora ya no tengo dudas que pronto este visitando Portugal, te agradeceré si podés pasarme mas información

    Raquel – Córdoba – Argentina

  2. Adore portugal, Sintra, Obidos, Belen, Porto y por supuesto Losboa. Tanto me gustó que esta es la tercera vez que voy, de pasada para Italia.
    Me encantó tu descripción de los pueblos, la callejuelas y los pasajes. Portugal es mágico.

  3. Comparto plenamente tus sensaciones sobre Portugal. Encontraste las palabras justas para describir esa especie de atracción fatal q siento hacia ese apacible y cálido país. He visto hermosos paisajes ,obras de arte,maravillas en muchos lugares del mundo pero volvería con gusto a Portugal.

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