La experiencia de comer en Tailandia

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

 

Cuando dije que me iba de viaje a Tailandia, un profesor de la universidad me dijo:
“ Una de las expresiones más útiles que podés aprender antes de viajar es mai phet: significa sin picante. Pero mejor que lo sepas de antemano, ellos le van a poner picante igual, aunque sea poco, porque es parte de los ingredientes básicos de su gastronomía”. Antes de aquel viaje al Sudeste Asiático yo no comía nada con picante. La gastronomía argentina suele usar, como mucho, sal y pimienta para condimentar, así que irme a una región del mundo donde todo iba acompañado de curry y ajíes me asustaba un poco. No sabía si mi estómago iba a tolerarlo y tampoco sabía si iba a disfrutar tantos sabores desconocidos.

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Cuando llegué a Bangkok y vi que todas las veredas de la ciudad estaban abarrotadas de puestos callejeros de comida, con mesas y sillas alrededor, empecé a entender la lógica del lugar: comer no era algo para hacer a las apuradas. Más adelante, alguien me diría: “En Asia, todo tiene que ver con comida y cualquier excusa es buena para reunirse a comer”. Al caminar por las calles y mercados de Bangkok notaba que la relación de los tailandeses con su gastronomía era distinta a la que había visto en otras partes del mundo. Para empezar, la gente se sentaba en los puestos callejeros en cualquier horario del día: no era que los lugares se llenaban y se vaciaban solo en los momentos que correspondían al desayuno, almuerzo o cena. Había gente siempre. Esos restaurantes móviles, además, se asemejaban más a buffets al aire libre que a carritos callejeros. En algunos había de todo —cada cosa puesta en fuentes redondas, para que los comensales se pudieran servir a gusto— y otros preparaban su especialidad —y se llenaban de gente.

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Al principio me costó animarme y pedía todo sin picante. Pero al ir probando distintos platos me di cuenta de que la gastronomía de Tailandia era mucho más variada de lo que me había imaginado. Los platos tailandeses se distinguen por tener una mezcla equilibrada y armónica de al menos tres de los siguientes sabores: salado, dulce, amargo, agrio y picante. Cuando probé el arroz con verduras y ananá sentí que había llegado a un lugar donde me entendían: en Argentina no son muchos los fanáticos de lo agridulce, y hay gente que me mira raro cuando pido pizza con ananá. Los platos tailandeses, además, le prestan mucha atención a las texturas, el color, los detalles, el aroma y los ingredientes. No solo tiene buen sabor, también tienen una estética particular y agradable a la vista.
Si querés saber cuáles son los platos típicos de una región de Tailandia, salí a caminar: los están sirviendo en cada esquina. En el Sudeste Asiático, la gente suele comer más afuera que en sus casas: los platos son abundantes y tienen precios muy accesibles —a veces menos de un dólar por porción— y sentarse a comer es un ritual social. Comer en las veredas se me volvió vicio muy rápido: nada mejor que disfrutar un plato y poder mirar, a la vez, la vida cotidiana de los tailandeses. En uno de esos puestos aprendí que en Tailandia los cuchillos no son necesarios: solo se come con cuchara y tenedor. Todo viene cortado en pedazos chiquitos, el tenedor se usa para empujar la comida sobre la cuchara, y esta para llevar la comida a la boca. Tradicionalmente se comía con la mano derecha, una costumbre que se aún mantiene en otros países de Asia.

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La mayoría de las comidas incluye arroz, aunque la lista completa de ingredientes utilizados en la gastronomía tailandesa es muy extensa. Los más comunes son la leche de coco, el maní, los pimientos, el ajo, los noodles (un tipo de fideos), el pollo, el cerdo, el curry verde, el curry rojo, el cilantro, la salsa de soja, la lima, el tamarindo, la salsa de pescado, los camarones, el jengibre, la berenjena y decenas de variedades de arroz. La variedad de platos es tan amplia que uno puede hacer un viaje por Tailandia y no comer lo mismo dos veces.
Algunos de los platos típicos son el pad thai (salteado de fideos de arroz con camarones, salsa de pescado, tamarindo, azúcar de palma y maní), el tom yam goong (sopa picante con hierba limón, chili y lima), el tom kha gai (sopa de pollo con leche de coco, lima y tamarindo), el som tam (ensalada de papaya verde con verduras frescas), el gaeng kiew wan (carne con curry verde y leche de coco) y el poh piah (los arrolladitos primavera). A esto sumarle otros cientos de platos, las frutas tropicales de la región, los postres, los dulces… El resultado: un paraíso gastronómico en el que la actividad central será sentarse a comer. Por eso, hay otra palabra muy útil para aprender antes de viajar a Tailandia: aroy. Significa delicioso.

  Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó «Días de viaje» su primer libro de relatos.

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