Dubrovnik, la Perla del Adriático

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

Cuando dije que me iba a Croacia, en casi todas las conversaciones apareció la palabra Dubrovnik. Muchos me hablaron de Game of Thrones, serie que se filmó en parte ahí. Una amiga me dijo que era su sueño caminar por esa ciudad, y cuando vi fotos entendí por qué. Dubrovnik está entre las diez ciudades medievales amuralladas mejor conservadas del mundo y está ubicada sobre uno de los mares más turquesas de Europa. Laura, mi compañera de viajes, y yo decidimos llegar a Dubrovnik por mar: después de haber recorrido Croacia en tren, nos pareció acorde cambiar de medio de transporte y navegar hasta una de las ciudades portuarias más importantes del país.

 

Nos recibió una costa inmensa y el calor húmedo de junio. Cuando llegamos a la ciudad antigua, el sector amurallado, vimos que no éramos las únicas que estábamos de visita. Dubrovnik es una de las ciudades más turísticas del Mediterráneo, así que hay que ir preparado para compartir esas callecitas de piedra con miles de personas de todas partes del mundo. George Bernard Shaw, el dramaturgo irlandés, dijo: “Aquellos que buscan el paraíso en la Tierra deberían venir a Dubrovnik a encontrarlo”. La ciudad croata empezó a recibir turismo en el siglo 19, cuando celebridades, presidentes, diplomáticos y miembros de la realeza la descubrieron y la eligieron como lugar de descanso.

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La ciudad amurallada de Dubrovnik es peatonal: no se permiten vehículos motorizados en el interior, así que el ritmo del día lo marcan los pies y el sol, que suele ser bastante fuerte en verano. El centro de la ciudad fortificada es la parte más baja y amplia: ahí está la mayoría de los museos, monasterios, palacios, iglesias, fuentes y monumentos antiguos. Además, de ahí salen las calles perpendiculares, casi todas hechas de escaleras, que llevan a los sectores altos de la ciudad, casi hasta la cima de la muralla. Dubrovnik nació y creció gracias al comercio marítimo y, en la Edad Media, fue la única ciudad-estado del Adriático capaz de rivalizar con Venecia. La ciudad fue una república independiente durante gran parte de su historia y se desarrolló mucho durante los siglos 15 y 16. Fue también uno de los centros de la lengua y literatura croata, ya que muchos poetas, dramaturgos, pintores e intelectuales nacieron o vivieron ahí.

 

Dubrovnik invita a ir con calma. La ciudad croata ofrece una combinación balanceada de playas cristalinas, arquitectura medieval, comida mediterránea, vistas panorámicas, detalles cotidianos y actividades marítimas. Por eso lo mejor es dedicarle varios días y hacer un poco de cada cosa. El día que llegamos estábamos cansadas del viaje en barco, así que decidimos salir a caminar tranquilas y dejarnos sorprender. Así descubrimos los primeros detalles que le darían forma a nuestra impresión total de la ciudad: la ropa colgada al sol, los frentes de las casas decorados con flores, la gente sentada en las escaleras, los walking tours, los restaurantes al aire libre, las construcciones de otra época. Lo que más me gustó fue encontrar una playa de agua transparente casi en medio de la ciudad. No me lo esperaba, pero fue ideal para zambullirme y contrarrestar el calor.

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Dubrovnik es, ante todo, una ciudad marítima, así que mi consejo es que aprovechen todas las opciones que ofrece. La playa Banje está muy cerca de la ciudad antigua, tiene excelentes vistas y agua turquesa; un poco más lejos está la península de Lapad, repleta de playas de piedras. Existen, además, varias excursiones a islas cercanas en kayak, jetski o barco. Nosotras hicimos una tarde de kayaking: remamos al lado de la muralla, pasamos por la isla de Lokrum y llegamos a una cueva donde hicimos snorkeling. También anduvimos en moto de agua y fuimos todos los días a alguna playa. La última tarde decidimos subir a la muralla y rodear toda la ciudad desde arriba. Desde ahí vimos todo: los techos rojos, las callecitas, el centro, el mar turquesa, el paisaje. Después de esa caminata —y de ese viaje— entendí por qué tanta gente sueña con Dubrovnik.

  Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó «Días de viaje» su primer libro de relatos.

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