Isla de Java : Primeras impresiones

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

La primera vez que aterricé en Indonesia sentí que quería quedarme ahí para siempre. En el aeropuerto de Jakarta me recibieron el calor agobiante del Sudeste Asiático, el caos de autos y motos, los vendedores insistentes y las miradas curiosas de siempre, pero enseguida tuve una conexión inexplicable con la gente y, sin conocer el país, sentí que ya quería a sus 250 millones de habitantes. El amor a primera vista con un país también existe.

 

Indonesia es un archipiélago inmenso y un viaje no alcanza para conocer más que pocas islas, quizá solo una. Como supe que iba a volver, durante mi primer viaje decidí quedarme todo el mes en la isla de Java, una de las más grandes, y recorrerla casi de punta a punta. No necesité buscar alojamiento, Indonesia fue uno de los pocos países donde los anfitriones de Couchsurfing me mandaron mensajes antes de que llegara e hicieron lo posible para convencerme de que me quedase con ellos. Elegí al que me dijo: “Por favor, quedate con nosotros, toda mi familia quiere conocerte y mi mamá es la mejor cocinera del barrio”. Me pasó a buscar por el aeropuerto y charlamos todo el trayecto como si hubiésemos sido amigos de la infancia. Ni siquiera nos molestó el tráfico de hora pico.

Karimunjawa 1

Durante cinco días me alojé con él y su familia en las afueras de la ciudad. Vivían en una casa de una sola habitación, que me dejaron para mí apenas llegué a pesar de mi insistencia de que no era necesario. Mientras mi anfitrión me enseñaba a preparar nasi goreng, uno de los platos típicos del país, los vecinitos venían en tropa a espiarme. Así empecé a enterarme de que una bule (extranjera) en el barrio era todo un acontecimiento. Caminando por las calles de Jakarta me di cuenta de que los indonesios tienen un fanatismo medio gracioso por los extranjeros occidentales: me veían a lo lejos, venían corriendo en grupo a sacarme una foto, a darme la mano, a preguntarme mi nombre para después agregarme a facebook. Era como ser famosa por un rato y eso me permitió interactuar mucho más fácilmente con la gente y charlar con verduleros, barrenderas, mototaxistas, policías y vecinos de manera espontánea.

Jakarta

Seguí viajando sola durante unos días y me reencontré con mi anfitrión de Jakarta en el puerto de Jepara. Me había propuesto hacer un viaje de unos días con él y un grupo de mochileros indonesios por las islas Karimunjawa, al norte de Java, y cuando me mostró fotos de un mar más turquesa que el Caribe acepté enseguida. Viajamos en la cubierta de un barco, todos amontonados debajo de los pocos cuadrados de sombra, y cuatro horas después desembarcamos en la isla principal del archipiélago. Las calles eran de tierra y a los costados había casas de un piso tapadas por la vegetación. Nos alojamos con quince viajeros más en la posada de una señora que todas las mañanas nos hacía pescado frito picante y sopa de noodles de desayuno. Pasamos los días navegando y haciendo snorkeling. Yo era la única extranjera y nadé con toda la ropa puesta, como el resto de mis compañeros, entre tiburones bebé y peces payaso. Una tarde, un barco de pescadores nos dejó en medio de ese mar-pileta que nos llegaba por la cintura y nadamos hasta una isla de arena suelta en medio de la nada. Nos amontonamos los quince ahí, como habíamos hecho en la sombra del barco, y alguien nos sacó una foto que todavía guardo como uno de mis mejores recuerdos de Java.

 

Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó“Días de viaje” su primer libro de relatos.

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