El lago de las mujeres

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

Cuando llegamos al lago Lugu, el conductor apagó el motor de la combi y se bajó. Si dio alguna explicación, no la entendí. No supe qué hacer, estaba sola y mi plan era ir unos kilómetros más allá, pero no tenía cómo decirle eso a nadie. Viajar por China se estaba haciendo más complicado de lo que esperaba. Las tres chicas que estaban sentadas cerca mío me hablaron en lo que supuse era mandarín y me hicieron señas de que me bajara con ellas. Eran de mi edad y parecían simpáticas, así que las seguí. Así fue como me adoptaron como compañera de viaje por tres días.   El lago Lugu está ubicado en los límites de las provincias de Sichuan y Yunnan, a casi 2700 metros sobre el nivel del mar, y rodeado por más de veinte aldeas de distintos tamaños. La primera ruta de acceso a la región se construyó en 1982, así que durante varios siglos el valle estuvo aislado del resto de China. Esto permitió a sus habitantes, los mosuo, uno de los 55 grupos étnicos minoritarios del país, mantener sus costumbres y tradiciones sin influencia de las sucesivas dinastías chinas ni de las sociedades modernas. Los mosuo conforman una de las últimas sociedades matrilineales del mundo: para ellos el matrimonio no existe, nadie abandona el hogar materno, los hijos no se crían con sus padres sino con la familia de la madre, las mujeres son la cabeza de la familia y de la comunidad. LagoMujeres1

Mis tres nuevas amigas y yo nos alojamos juntas. La primera noche compartimos una cena a la manera china: cada cual tenía su bol de arroz y en el medio de la mesa había platos de verduras, carne, huevo y sopas que compartimos entre todas. Más tarde fuimos a ver un show de baile en un hotel, aunque nunca entendí bien cómo llegamos ni por qué nos dejaron entrar a lo que parecía un evento muy privado: el Lago Lugu recibe cada vez más turistas, pero esa noche la única extranjera a la vista era yo. Las mujeres, vestidas con sus polleras largas y sus chalecos rojos típicos, hicieron un baile en honor al lago. Según la mitología mosuo, el lago Lugu se formó con las lágrimas de Gemu, la diosa principal, quien lloró tras perder a su amante y se convirtió en montaña. Por eso todas las comunidades que habitan a sus orillas lo consideran sagrado y realizan ofrendas para pedirle perdón y apaciguar a los espíritus.   Al día siguiente contratamos un transporte y nos fuimos a conocer otras aldeas. Dos de las chicas se fueron por su lado y yo me quedé con la tercera, que me agarró del brazo y me llevó a caminar a orillas del lago. Ella me charlaba en chino, yo le respondía en castellano y así nos entendíamos bien. Una mujer mosuo que estaba sentada en la puerta de su casa, desenganchando pescados de una red, nos invitó a acompañarla. Comimos unas galletas que parecían ser de arroz con sabor a pescado, tomamos un trago del licor que nos ofreció y entramos, también por invitación de ella, a ver la casa. LagoMujeres2   Las viviendas de los mosuo obedecen a una estructura tradicional: en la planta baja está la cocina, el comedor, el área de visita y el espacio de descanso de los animales que pertenecen a la familia, como caballos, búfalos de agua, gansos y gallinas. El piso de arriba se usa como depósito y dormitorios. Los hombres —ya sean padres, abuelos, hijos, tíos, primos, hermanos— duermen en espacios comunes, las matriarcas son las únicas que tienen habitaciones privadas. Cada noche, los clanes familiares se reúnen alrededor del fuego en la habitación de la matriarca para discutir los asuntos familiares y organizar las tareas del día siguiente. En la casa de esta mujer había pedazos de carne colgados de hilos, como ropa tendida, y barriles repletos de semillas.   Al día siguiente, las chinas y yo nos fuimos juntas en colectivo hasta Lijiang. Ahí me encontré con Tipi, la amiga china con la que viajaría dos semanas, y me despedí de las tres chicas. Nunca supe sus nombres

Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó“Días de viaje” su primer libro de relatos.

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