Fragmentos de Andalucía

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

No puedo escribir acerca de Andalucía como un todo, ya que conocí una parte muy chica de la región. Podría decir que en Andalucía hay árboles de naranjas en todas las veredas y que la gente dice cafécon lexe y mi arma, o que se nota la influencia árabe y que hay ciudades que parecen medinas, o decir qué calor hace en Andalucía en verano con razón se duerme tanto la siesta, o qué simpática que es la gente en esa parte de España, cómo se baila el flamenco y qué baratas que son las tapas. ¿Pero cómo sé que es así en toda la región? Si de sus ocho provincias conocí la mitad y de sus tantas ciudades solo seis. Lo que sí puedo decir —porque es algo que se siente—es que ahí abajo hay otra atmósfera, es como otra España, se vive a otra temperatura. Quizá el conjunto de fragmentos que me quedaron en la memoria me ayuden a reconstruirla un poco.

Andalucía

* Los colores de Jerez

 

Jerez de la Frontera fue mi introducción a Andalucía. Yo no la elegí: fui para alláa ver a Noe, una amiga argentina que se enamoróde un andaluz y se instalóen esa ciudad. La conocía de nombre —quién no escuchóhablar del vino de Jerez, producido ahímismo—y nada más, asíque fui aprendiendo de ella a medida que la caminé. Hay ciudades de España que, por el material de sus construcciones, tienen un color dominante —Salamanca, por ejemplo, es marrón-dorada, según cómo le déel sol—; Jerez, en cambio, me parecióun arco iris. Para empezar, la arquitectura: muchos detalles amarillos y azules. Segundo, los mosaicos: cúpulas, paredes, domos decorados con piezas cuadradas verdes, rojas, azules, amarillas. Tercero, los mercados callejeros: limones al lado de lechugas al lado de cebollas moradas, todo ordenado por mujeres con pañuelos fucsias y abrigos turquesas. Cuarto, las flores: ramos en venta por todas partes, algunos de un solo color, otros mezclados.

Jerez 1

Durante los días que paséahí, Noe y yo compartimos charlas y muchas teteras de téa la menta —típico de Marruecos, que tan cerca estáde Andalucía. Asíme enteré, gracias a sus experiencias, que en Jerez se realizan algunos de los festivales más grandes del país (y del mundo), como el Festival de Flamenco, la Feria del Caballo, el Carnaval de Jerez y el Gran Premio de España de Motociclismo. Jerez, tan tranquila como la vi, tiene muchas celebraciones callejeras (y mucho más color, también).

 

* Sevilla y sus setas

 

Quéno hay en Sevilla. Es la tercera capital más visitada de España después de Madrid y Barcelona, tiene uno de los cascos antiguos más grandes de Europa junto con el de Venecia y Génova, tiene a la Giralda (el campanario de la Catedral, una torre que fue parte de la antigua mezquita de la ciudad y que tiene la escultura en bronce más grande del Renacimiento), tiene el único puerto fluvial de España, tiene cientos de estudiantes de Erasmus, tiene 150 óperas inspiradas en ella. Sevilla es inagotable, desde sus construcciones y monumentos más grandes hasta sus detalles más nimios, toda la ciudad cautiva.

Entonces, hay que elegir: o te pasás los días caminando, mirando la Catedral, las fuentes, las carrozas, los espectáculos callejeros, los jardines interiores, las calles angostas, los puentes, las cúpulas, los parques, la arquitectura, los monumentos, los barquitos; o te dedicás a hablar con la gente, algo que, en Andalucía, no es muy difícil de hacer. Pedíuna indicación para llegar a algún lugar, vas a ver que además de orientarte te van a regalar frases simpáticas o te van a comentar lo lindo que estáel día; entráa algún bar y pedíuna cerveza, vas a estar metido en una conversación antes de que te des cuenta; o andáa ver las Setas de la Encarnación, una construcción bastante nueva y muy polémica (es como un hongo gigante). Habráquienes te dirán que les gusta porque es distinta al resto de la ciudad, y habráquienes te dirán que les parece horrible porque es distinta al resto de la ciudad.

 

* El invierno de Granada

 

Siempre me dijeron que no vaya a Andalucía en verano (la temperatura llega a 45 grados), pero nadie me advirtióacerca del invierno, asíque lleguéa Granada tranquila, pensando que por lo menos no me iba a morir de calor: aprendíque no hay que subestimar al frío en esta parte del mundo. Y si bien cada vez que pienso en ella se me congelan los pies y la nariz, también la recuerdo como la ciudad de España que está, junto con Barcelona, en el podio de mis preferidas. Muchos me lo habían dicho (“Tenés que ir a Granada, te va a encantar”), pero para mífue como un regalo inesperado.

Cuando lleguéal Albaicín vi lo que había estudiado en el colegio: la España árabe. Caminépor ese barrio como si estuviese recorriendo una medina (las típicas ciudades antiguas del norte de África): es que si me hubiesen propuesto el juego de las siete diferencias creo que no las hubiese encontrado. El Albaicín tiene las calles angostas, los arcos, las entradas redondas, las columnas y la arquitectura típica del Islam. Es, junto con la Alhambra y el Realejo, el núcleo de la Granada musulmana.

No sési la Alhambra necesita introducción: es el monumento más visitado de España y la razón por la que mucha gente va a Granada. Es un complejo de palacio, fortaleza y jardines que fue la sede del monarca y de la corte del Reino nazaríde Granada; es una de las obras cumbres del arte de al-Andalús. Por fuera: imponente; por dentro: poesía. Para entrar y perderse en los detalles, los tallados, los mosaicos y las curvas del arte musulmán.

No sé si tuve suerte o buen oído, pero la última noche en el Albaicín escuché que por la ventana de mi cuarto entraba un canto. Salí corriendo, a pesar del frío, y me encontré con la siguiente escena: un hombre, sentado en la parte de afuera de un bar, tocaba la guitarra y le cantaba flamenco a la luna; y dos chicas que pasaban por ahí frenaron e improvisaron un baile a su alrededor. Así me despedí de Andalucía.

Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó“Días de viaje” su primer libro de relatos.

 

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