Cosas para hacer en un viaje por la costa peruana

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel   _aniko

 

En el post anterior dije que en Cusco y Machu Picchu hay mucho más para ver además de las ruinas, ahora les digo que en Perú hay mucho más para ver además de Machu Picchu. Puede que por eso esté entre mis países preferidos: cada vez que vuelvo descubro rincones nuevos. La costa peruana fue mi primer contacto con el océano Pacífico, el ceviche, los mercados de brujas y ciertos misterios milenarios. Es una región extensa que merece un viaje aparte. Estas son algunas ideas para hacer en un recorrido por la costa peruana.

 

* Probar la gastronomía peruana en Lima

 

Lima debe ser una de las capitales latinoamericanas que más me llena de energía. Me encanta ir a visitar a mis amigas, subirme con ellas a una combi y atravesar la ciudad para ir a comer a esos lugares ocultos que ellas, por ser locales, conocen muy bien. Mis platos preferidos: la comida chifa —fusión de comida china y peruana—, el sushi con toques peruanos y el ceviche, el plato nacional de Perú. El ceviche se prepara con pescado fresco que se deja macerar en limón o lima, luego se le agrega ají, cebolla, cilantro, camote, choclo, palta… y mejor no sigo porque se me hace agua la boca. Es mejor comerlo temprano para asegurarse de que el pescado esté bien fresco.

 

* Navegar por las Islas Ballestas, en Paracas

 

Cuatro horas al sur de Lima está Paracas, una ciudad portuaria ubicada sobre una península. Si bien es uno de los principales destinos turísticos de la costa, sigue siendo un lugar tranquilo, chiquito y agradable. Además, con una temperatura promedio de 22 grados, es un rincón para visitar en cualquier época del año. La bahía es conocida por sus vientos muy fuertes, ideales para practicar kitesurfing, y uno de los atractivos principales de la región son las Islas Ballestas. Ubicadas a media hora de la costa en lancha, las islas forman parte de una zona protegida donde viven aves, pingüinos y lobos marinos. En el camino se puede ver El Candelabro, un geoglifo grabado en roca de 120 metros de alto, que se cree tiene relación con las líneas de Nazca.

 

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* Mirar (o sobrevolar) las líneas de Nazca

 

Las líneas de Nazca fueron trazadas entre el 200 y 600 a.C. por la cultura nazca y, hasta hoy, siguen siendo uno de los grandes misterios de la humanidad. Están ubicadas a menos de tres horas de Paracas, al sur, en una región desértica de 500 kilómetros cuadrados. Hay figuras geométricas, meandros, animales, vegetales, humanos y laberintos, con diseños de hasta 275 metros de alto. Algunos arqueólogos y estudiosos dicen que las líneas eran caminos, otros afirman que eran calendarios astronómicos. Las líneas se pueden ver sobrevolando la región con una avioneta —el pueblo de Nazca está dedicado al turismo así que se puede contratar ahí mismo— o, en menor medida, desde dos torres de observación.

 

* Ver el atardecer en el oasis de Huacachina

 

A mitad de camino entre Paracas y Nazca hay un oasis: se llama Huacachina y está oculto entre las dunas del desierto de Ica. Es un oasis tal como lo imaginamos: con una laguna en el medio y palmeras alrededor. Es chiquito, así que se puede caminar de una punta a la otra en pocos minutos, y tiene varias opciones de alojamiento para quedarse a dormir. Vale la pena quedarse en Huacachina para ver el atardecer desde las dunas que lo rodean.

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* Ver las ruinas de Chan Chan en Trujillo

 

Nos vamos hacia el norte: a 560 kilómetros de Lima está la ciudad de Trujillo, la ciudad de la eterna primavera, también reconocida por su gastronomía marítima. A cinco kilómetros de la ciudad está el sitio arqueológico con las ruinas de la que fue la ciudad pre-inca más grande del país. Chan Chan fue la capital de la cultura chimú, descendientes de los moche, y la ciudad de adobe más grande del mundo. Fue construida en el 850 d.C. y habitada hasta 1470, cuando los incas la conquistaron. En 1986, la Unesco la declaró Patrimonio de la Humanidad.

 

* Ir al Mercado de Brujos en Chiclayo

 

Chiclayo está más arriba, a poco más de 200 kilómetros al norte de Trujillo, y es una de las ciudades más importantes del país. Se la conoce como la Capital de la amistad por la calidez de su gente y es un buen lugar para hacer una parada antes de seguir hacia las playas del norte. En el Mercado Modelo, a cinco cuadras de la Plaza de Armas, hay una sección conocida como el Mercado de Brujos: ahí es donde los curanderos y chamanes de Perú compran sus pociones, amuletos, hierbas y materiales.

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* Y pasar unos días disfrutando el mar en alguna de las playas del norte

La costa peruana también es reconocida por sus buenas olas para surfear. Durante las vacaciones, las playas del norte se llenan de gente local y visitantes que buscan relajarse unos días en el mar. Hay varias opciones: Máncora es para quienes quieran irse de fiesta y conocer gente, y otras playas como Los Órganos es para quienes prefieran la tranquilidad y no quieran estar muy rodeados de gente. En la costa peruana hay para todos los gustos.

Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó“Días de viaje” su primer libro de relatos.

 

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