Fragmentos de Sudáfrica: de Johannesburgo a Ciudad del cabo

Post escrito por Aniko Villalba en exclusivo para TIJE Travel 

El viaje que hice por Sudáfrica en el 2013 fue algo así como un trailer: tuve un adelanto de cada cosa y me quedé con ganas de ver la película completa. Después de hacer el safari por la Reserva de Pilanesberg [INSERTAR ENLACE AL POST ANTERIOR], las siguientes paradas fueron Johannesburgo, la ciudad más grande del país, Durban, una ciudad costera con una gran comunidad india, y Ciudad del Cabo, en la punta del continente. De esa semana, me quedo con los siguientes momentos:

 

* Cuando los cuatriciclos dejaron de funcionar en Soweto

 

El viaje por Sudáfrica estuvo organizado por la Embajada de Sudáfrica. Viajé con tres periodistas argentinos y una representante de la embajada. El programa estaba armado de antemano así que no había muchas posibilidades de cambiar las actividades: en el cronograma teníamos bungee jumping, un viaje en helicóptero, un safari y un recorrido por Soweto en cuatriciclo. Soweto es uno de los townships de Johannesburgo, un área urbana que durante la época del apartheid estuvo reservada exclusivamente para gente negra. En Soweto vivió Nelson Mandela, uno de los sudafricanos que más luchó contra el régimen del apartheid y se convirtió en el primer presidente democráticamente electo de Sudáfrica. Conocer Soweto en cuatriciclo no me terminaba de convencer: era como deslizarnos sin poder detenernos a mirar. La gente nos saludaba pero nosotros íbamos a toda velocidad con los cascos puestos y casi no los veíamos. A mitad del recorrido uno de los cuatriciclos se rompió y se cumplió mi deseo: quedamos varados. Nos sentamos en una calle de tierra y enseguida se nos acercaron varios vecinos y unos veinte chicos. Les pregunté si podía fotografiarlos, me dijeron que sí a coro y estuvimos una hora jugando así: yo les sacaba fotos, ellos venían corriendo a ver la pantalla, gritaban y volvían corriendo a posar.

 

* Cuando conocí una escuela en Durban

 

En Durban nos recibió el mar y un clima tropical. No me había llevado bikini pero al ver que todos nadaban con ropa decidí entrar al mar vestida. Después caminamos por el mercado local y me sorprendió ver tantas especias y productos indios. Así me enteré que Durban es la ciudad con mayor cantidad de población india fuera de la India. Probamos el bunny chow, un pan lactal relleno con curry. Nos explicaron que el plato surgió durante la época del apartheid, cuando la comunidad india tenía prohibido comer en ciertos restaurantes y los chefs les escondían la comida en los panes y se los daban en silencio por la puerta de atrás. Esa noche fuimos a un bar y conocimos a Nono, un amigo de nuestro guía, que nos contó que su mamá trabajaba hacía 13 años en una escuela rural. “¿Puedo ir a conocer?”, le pregunté. Al día siguiente tuve otro momento inolvidable de mi viaje: conocí a los nenes de las salitas de 3 a 6 años. Me cantaron canciones, me abrazaron y me pidieron que les hiciera cosquillas en los pies.

 

* Cuando vi Ciudad del Cabo desde un helicóptero

 

No me gusta volar y nunca soñé con subirme a un helicóptero, que siempre me parecieron las motos del cielo. Cuando nos dijeron que una de las actividades era ver Ciudad del Cabo desde arriba casi digo que no, pero respiré profundo, me senté al lado del conductor, me puse el cinturón y me preparé para el despegue. Acostumbrada a los aviones, para mi cuerpo fue rarísimo elevarse hacia arriba casi en línea recta. El helicóptero se mueve de maneras que un avión jamás y no sabía qué era normal y qué no, pero cuando vimos el mar, la ciudad y la montaña cubierta de niebla me olvidé de todo y disfruté. Después, en tierra firme, visitamos todos esos lugares que habíamos visto desde arriba y que de lejos parecían maquetas: subimos a Table Mountain, una montaña con la cima chata como una mesa, y miramos el mar desde Cape Point, el punto más austral de África.

Aniko tiene 30 años y viaja por el mundo desde los 22. Va con mochila, cámara y cuadernos y se dedica a observar cómo vive la gente en otros lugares. Le gusta viajar lento y caminar mucho, suele dormir en casas de familia y le encanta probar comidas nuevas. Escribe dos blogs (viajandoporahi.com y escribir.me), colabora en revistas de Argentina y en el 2013 autopublicó“Días de viaje” su primer libro de relatos.

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